Antes de nada, perdonad el título, no pretendo echar a nadie del blog, ahora os explico de que va la cosa.

Cuando uno usa un ordenador, quién más y quién menos, lo personaliza. Le da un toque de si mismo a todo lo que sus ganas de toquiñear en el sistema le permitan. Un fondo de pantalla, temas del escritorio, widgets, organización de los ficheros y carpetas… y si eres un poco más aventurero puedes buscar esa personalización en cosas como otros sistemas operativos, distintos gestores de ventanas, entornos de escritorio…

Dejando de lado el modding, caso extremo que no es lo que nos ocupa, un ordenador es un ente con el que solo se siente verdaderamente cómodo su dueño… o incluso ni él mismo.

Y ahi era donde quería llegar hoy yo. Mi ordenador tiene dos particiones. Como taliban pinguinero que soy (y a mucha honra), uso habitualmente un Debian con Openbox, acicalado con Tint2 y Conky.

Casi puedo sentir como desaparece y vuela lejos de aquí el interés de la mayor parte de los lectores… xD

Me costó un egg ponerlo a punto a mi gusto, pero tras muchas peleas editando los archivos de configuración, hélo aquí…

Captura de pantalla de 2013-01-25 13:57:31

Para mi es perfecto, minimalista y simple, con muy poco eye-candy y muy ligero para que no le pese el culo a mi barroco ordenador (barroco tu!)

La cosa es que, pese a que me encanta mi personalización de Debian, todo linuxero acaba teniendo que transigir para algunas cosas… juegos y aplicaciones que dan problemas en wine, ocasiones en las que la alternativa open-source no es compatible con un archivo que te han pasado, ocasiones en que la alternativa open-source es una mierda (haberlas, haylas), drivers inexistentes para alguna pieza de hardware….

Y entonces le digo a GRUB, llevame al lado salvaje… y me lleva a 7. La razón por la que abandoné 7 y abracé a Tux con hamor fue que me resultaba lentísimo. Exasperantemente lento. Lento para arrancar, lento para usarse, lento para actualizarse, lento para apagarse… Con lo cual, cuando tuve que preparar un Windows de contigencia para aplicaciones puntuales me puse manos a la obra. Fuera Aero y todo el eye-candy. Fuera el antivirus, ya formatearé la partición si fuera necesario. Fuera todo del arranque. Ostia ya, todo a tomar por culo de aquí.

Y quizás sea la nostalgia de mi viejo Pentium III pero es una estética noventaiochesca que me resulta atractiva.

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Pero pese a haberlo puesto a mi gusto… ñe

Echo de menos todos los atajos de teclado que tengo configurados en Openbox, echo de menos los multiples escritorios de Tint2, echo de menos el punto de información friki de Conky, echo de menos la velocidad de arranque y apagado, echo de menos a apt centralizando las actualizaciones sin dar por culo en absoluto (Windows Update, te odio)

Y es mi ordenador. Y es mi personalización. Pero sigue sin resultarme acogedor. Es como si Windows me estuviera observando, cubierto de polvo, con un sombrero, un poncho, un cigarro en la boca y la mano cerca del revólver.

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– No has traido más que problemas desde que viniste. Forastero, márchate de aquí” (con voz de Constantino Romero, claro)

Y yo, acojonado, me echo una partida al Rocksmith, reinicio y le digo a GRUB:

– Uf, qué viaje… llévame a casa

P.D. No va de eso el post, pero si alguien quiere que le eche un cable para poner a punto Openbox, Tint2 o Conky, para eso estamos 😉

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