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Hoy vengo bastante reflexivo a este, mi pequeño corralito de desvariar, que últimamente tengo algo descuidado, a hablar de la poética de unas aplicaciones bastante denostadas por mi hasta hace muy poquito, los teclados tipo Flow.

Desde que entre en la cosa de los smartphones, siempre me han atraído los terminales con teclado qwerty, más prácticos a la hora de escribir y de jugar a emuladores, pero recientemente me han regalado un móvil nuevo y uno ha de adaptarse.

Pronto empecé a trastear con diversos teclados, recalando en SwiftKey, que tiene un sistema predictivo impresionantemente listo (aunque sigue intentando censurarme con cierta asiduidad) y tiene cosas que obviamente para cualquiera, excepto para Samsung, son prácticas, como la ñ o la coma.

En primer lugar, probé Swype, que me pareció muy ortopédico y acabe borrando sin llegar a darle una auténtica oportunidad, y después en SwiftKey tuve desactivada la función Flow hasta hace una semana por no considerarla práctica.

Para los que no sepan de que va esto, tanto Swype como SwiftKey Flow son teclados en pantalla que funcionan, no pulsando las teclas una a una sino dibujando trazos, que pasan por las distintas letras de una palabra.

Estos sistemas te hacen depender más de la capacidad de predicción que un teclado en pantalla corriente, y creo que aún con mucha práctica, son más lentos, pero tras darles una oportunidad, creo que hay un componente extra a reseñar en ellos.

Acostumbrados al tacata-tacata-tá de la mecanografía habitual, las sinuosas curvas y agresivos ángulos en que consisten las palabras en este tipo de teclados contienen un atractivo estético especial.

Ver como los trazos se van convirtiendo en palabras, no como si estuviéramos escribiendo a mano si no más bien como si estuviéramos garabateando firmas sobre la pantalla del teléfono le da un punto poético que no tiene un teclado normal. Al menos no con mis dedos morcillosos.

De un sistema así, se echa en falta que el estilo del trazo se volcara de alguna forma en el texto resultante, igual que un texto escrito a pluma dice mucho de la personalidad del que lo escribió, pero pese a ello, pienso que el esfuerzo de que los trazos sean bonitos según escribes le da al texto un cierto carácter adicional. Y un pequeño aliciente a nuestra mente artística cuando escribimos nunca va a estar de más.

PD: Tras el pequeño parón que ha tenido el blog, tengo en la despensa algunos artículos pensados, pensados pero aun sin escribir. No tardarán.

PD2: Todo el artículo está escrito con SwiftKey Flow. Más lento que con el pc? Seguro. Probablemente algo más inspirado? Probable 😉

PD3: Releyendo lo escrito, me ha quedado una entrada realmente extraña, será cosa del teclado?

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