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Nieve y noches de 24 horas marcan la vida del archipiélago de Svalbard. Con un tamaño nada despreciable, bastante mayor que el de la comunidad autónoma de Aragón, estas islas pertenecen a Noruega, pese a que se encuentran muy al norte de su parte continental.

De sus numerosas islas, la mayor, Spitzbergen, concentra casi totalmente la población del archipiélago que no supera por mucho los 2500 habitantes.

La economía de Svalbard se basa en la minería, el turismo y sobre todo, en la investigación, con varias bases científicas repartidas por sus islas.

De forma global, Svalbard no parece un lugar demasiado apasionante, con su clima agreste, una orografía muy montañosa, noches eternas entre octubre y febrero, una densidad de población bajísima y sin ningún tipo de carretera que una los distintos asentamientos que se encuentran dispersos en toda su extensión.

Ny lesund

Nos vamos a uno de esos asentamientos, Ny Ålesund. Al norte de la isla de Spitzbergen, tiene una población de hasta 120 habitantes en verano y tiene la peculiaridad de ser la localidad más septentrional de nuestro planeta.

Pero si todo lo que habíamos dicho sobre Svalbard no ha conseguido disuadir a nuestros oyentes de mudarse a Ny Ålesund, para disfrutar de la tranquilidad ártica y sus osos polares os daremos otra razón: Podéis iros olvidando de viajar allí con vuestra consola debajo del brazo.

En Ny Ålesund está prohibido el uso de cualquier dispositivo inalámbrico que funcione en el rango de 2.1 a 2.5GHz, lo que incluye conexiones WiFi, Bluetooth y telefonía móvil entre otros muchos aparatos. Esta restricción se debe al interferómetro de muy larga base que se encuentra instalado en la base científica, muy sensible a las señales en ciertas frecuencias. 

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Supongo que en una base científica con pocas decenas de habitantes situada en medio de una ninguna parte congelada sus habitantes estarán ya acostumbrados a ocupar las horas muertas de alguna forma para no volverse locos, pero aun así, seguro que muchos matarían por tener a mano una buena consola para echar un FIFA con algún reno.

No hay mucho que podamos hacer por ellos, pero acordémonos de esos pobres y aburridos alesundos cada vez que agarremos un Dualshock y nos recostemos en el sofá.

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