Seamos sinceros, a todos nos gusta comprar juegos. La estantería con los juegos colocaditos, los colorines de sus lomos, desenvolver el juego nuevo, hojear los manuales… todo eso tiene un valor añadido importante frente al precio extremadamente bueno que se consigue en la bahía pirata, dejando de lado los enfoques éticos o legales.

Hace unos años, veías un videojuego en una revista o te hablaban de él, ibas a la tienda de videojuegos de turno, babeabas delante del precio y de su preciosa caja y esperabas pacientemente a que el cerdito tuviera carne suficiente como para salir de la tienda con el juego bajo el brazo y perdiendo el culo para meterlo YA, en la consola o en el ordenador.

Y la piratería quedaba solo cerrada al ámbito del P2P a la antigua, es decir, copiar el juego a un amigo xD

Pero con la estandarización de Internet todo cambió. Y no solo respecto al incremento brutal de la piratería.

De pronto, la popularización del comercio online permitió disponer de un mercado gigantesco a un click de distancia, desde comprar en tiendas de todo el mundo hasta pillar juegos de segunda mano a un chaval de a saber dónde.

Y entonces se empezó a ver que piratería no era solo lo que hacía yo con mi vetusta grabadora HP sin buffer de protección o lo que te bajabas de Internet “pagando poco”.

Porque tu sales de tu casa, como antiguamente, con paso feliz y el bolsillo repleto de dineros, con rumbo a una tienda de videojuegos. Y una vez allí, te plantas frente al juego y oteas su precio.

En el hombro izquierdo, un diablo aparece y te susurra “Melón, que de Internet te lo bajas gratis, muahahahahaha”

En el hombro derecho, un angelito de voz melodiosa te razona “Si quieres que la industria del videojuego siga manteniendose, saca la cartera y paga a estos buenos hombres que tantas horas de entretenimiento te brindan”

Y dentro de tu cabeza, como nuevo actor, aparece un gentleman inglés, con su traje, su bigote y acaso incluso un monóculo, que nos dice, con gran acento guiri “En mi tienda, you puedes coumprar el mismo juegou, oriyinal and totally legal, but much more baratou!”

Empiezas a investigar y ves que es cierto! Ves tiendas inglesas, americanas, japonesas… con mejores precios que las tiendas españolas, tanto las online como las de tu barrio! Y tu dinerito le llega igual los cracks que han desarrollado el juego por el que estás que no cagas…

No conozco las razones concretas por las cuales esto ocurre, pero this is Spain y ya sospechamos todos cual es la razón… los corsarios que pueblan el centro de la cadena de distribución.

Mientras que las tiendas pequeñas de videojuegos agonizan y las grandes también ven bajar sus ventas de forma alarmante, la gente, pese a la piratería, sigue comprando juegos. Pero quién quiere pagar más por lo mismo?

A nivel económico, esto es un problema grave, dentro de la pequeña repercusión económica de la industria del videojuego. Un videojuego comprado en otro país paga impuestos en otro pais, y obviamente deja los beneficios en otro país. Y claro que nos da pena ver como las tiendas de videojuegos cierran, pero que no nos tomen por gilipollas, todo el mundo quiere pagar el mínimo o recibir a cambio un valor añadido. En una tienda física, el valor añadido es como máximo el trato del dependiente, ya que las consolas de prueba cada vez se ven menos en las tiendas de videojuegos. Y en una tienda online española, el valor añadido es directamente nulo respecto a una tienda extranjera.

La solución? que nuestros hamados políticos retiren las patentes de corso de las que disfrutan los intermediarios y mayoristas, que hacen que los precios de los videojuegos en España duplique o incluso triplique el precio a pagar en Inglaterra.

Se podría eliminar este caduco modelo que privilegia a unos pocos provocando la eliminación de puestos de trabajo en las tiendas minoristas, los cierres de negocios y que el consumidor tenga que pagar impuestos fuera de España para conseguir precios justos.

Pero en vez de eso es mucho mejor culpar de todo a la piratería.

Qué país.

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